
Entrar a un edificio judicial no siempre es fácil. Mucho menos para un niño que atravesó una situación traumática, que debe contar una experiencia dolorosa o que simplemente no comprende qué sucederá detrás de una puerta. El miedo, la angustia, los nervios y la incertidumbre pueden convertirse en barreras difíciles de superar cuando llega el momento de hablar.
¿Cómo lograr que un chico se sienta seguro en un lugar que le resulta desconocido? ¿Cómo ayudarlo a expresar lo que siente cuando las palabras no alcanzan? ¿Cómo garantizar que su derecho a ser escuchado no quede reducido a una formalidad?
Con esas preguntas como punto de partida, el Ministerio Público Tutelar (MPT) de la Ciudad de Buenos Aires inauguró las primeras Salas de Regulación Emocional destinadas a niñas, niños y adolescentes que deben atravesar distintas instancias del sistema judicial.
La iniciativa propone una mirada diferente sobre el acceso a la justicia: no alcanza con abrir las puertas de un tribunal y ofrecer la posibilidad de hablar. También es necesario generar las condiciones para que cada niño pueda hacerlo a su manera, respetando sus emociones, sus necesidades y sus tiempos.
Los nuevos espacios están destinados a acompañarlos durante declaraciones testimoniales, pericias psicológicas, encuentros vinculares en procesos de familia y otras intervenciones judiciales.
Un lugar donde las emociones también tienen espacio
Las salas fueron diseñadas para ofrecer un entorno amigable, con estímulos sensoriales controlados y recursos que favorezcan la calma y la autorregulación emocional.
Son ambientes alegres y coloridos, organizados en tres sectores diferenciados: una zona activa, destinada al movimiento y la exploración; una zona pasiva, pensada para recuperar la calma; y un espacio de transición, que permite acompañar progresivamente el ingreso y la salida.
Cuentan con iluminación cálida y regulable, diferentes texturas, elementos de movimiento, materiales táctiles, pelotas antiestrés, mantas, estímulos visuales, auriculares y herramientas para reconocer y expresar emociones.
La propuesta parte de una premisa: no todos los chicos sienten lo mismo ni necesitan los mismos recursos para recuperar la tranquilidad.
Para algunos, puede ser útil sostener una pelota antiestrés entre las manos. Otros quizás necesiten moverse, explorar una textura o permanecer unos minutos en un ambiente tranquilo antes de enfrentar una entrevista.
Por eso, cada niña, niño o adolescente podrá conocer los elementos disponibles y seleccionar aquellos que le resulten más adecuados.
Una valija sensorial para llevar seguridad a cada instancia
Una de las particularidades de la iniciativa es la posibilidad de que cada chico conforme su propia “valija sensorial personal”, integrada por hasta tres objetos elegidos durante su experiencia en la sala.
Esos elementos podrán acompañarlo durante el trabajo con los profesionales del Ministerio Público Tutelar, convirtiéndose en herramientas de apoyo emocional durante la intervención.
El acompañamiento está pensado en tres momentos: antes, durante y después de la instancia judicial.
Antes de una entrevista, evaluación o encuentro, el equipo multidisciplinario podrá identificar las necesidades particulares y determinar qué recursos pueden resultar útiles. Durante la intervención, los chicos podrán utilizar los objetos seleccionados. Y, una vez finalizada, contarán con la posibilidad de atravesar un momento de descompresión emocional.
La intención es que el cuidado no termine cuando concluye una declaración, especialmente cuando el relato pudo haber implicado revivir experiencias difíciles.
La importancia de sentirse acompañado desde el primer momento
La iniciativa también contempla la creación de un Rincón Sensorial en la sala de espera, destinado a ofrecer herramientas de regulación emocional desde el primer contacto con la institución.
Allí habrá elementos de manipulación, pelotas antiestrés, botellas sensoriales, materiales táctiles y tarjetas visuales con ejercicios de respiración, entre otros recursos.
El objetivo es transformar un tiempo que muchas veces está atravesado por la ansiedad y la incertidumbre en una oportunidad para familiarizarse con el entorno y encontrar herramientas que ayuden a transitar la experiencia.
La asesora general tutelar de la Ciudad, Carolina Stanley, destacó la importancia de construir instituciones capaces de adaptarse a las necesidades de quienes acuden a ellas.
“En el Ministerio Público Tutelar trabajamos con una perspectiva de derechos, y en cada iniciativa nuestro foco está puesto en garantizar que niñas, niños, adolescentes y personas que requieren apoyo para el ejercicio de su capacidad jurídica puedan acceder a la justicia y hacer efectivos sus derechos”, señaló.
En ese sentido, advirtió que el paso por el sistema judicial puede resultar especialmente desafiante para quienes fueron víctimas o testigos de delitos.
“Sabemos que el paso por la justicia puede ser una experiencia emocionalmente desafiante para los chicos que han sido víctimas o testigos de delitos y promover arquitecturas institucionales centradas en ellos, priorizando entornos amigables y respetuosos es una forma de eliminar barreras que impidan su acceso a la justicia, su derecho a ser oídos y a participar del proceso judicial”, sostuvo.
La asesora Tutelar porteña Carolina Stanley y el fiscal General de la Ciudad Martín López Zavaleta.
Escuchar también significa comprender las necesidades de cada chico
Los espacios fueron concebidos con una perspectiva de accesibilidad y contemplan especialmente las necesidades de niñas, niños y adolescentes con discapacidad o condiciones del neurodesarrollo.
En estos casos, determinadas situaciones pueden generar sobrecarga sensorial, ansiedad, angustia o dificultades para regular las emociones. Contar con ambientes adaptados y herramientas de apoyo puede facilitar su participación en los procedimientos judiciales.
La asesora tutelar adjunta de Niñas, Niños y Adolescentes, Laura Grindetti, consideró que la incorporación de estos espacios permite ampliar la mirada sobre la experiencia de los chicos en la Justicia.
“No alcanza con garantizar un espacio formal para hablar y ser escuchado, también es necesario considerar cómo se siente cada niño o adolescente, qué apoyos necesita y qué condiciones pueden facilitar su participación”, explicó.
Y agregó: “Porque garantizar el derecho a ser oídos también significa generar las condiciones para que puedan expresarse, participar y transitar el sistema de justicia con mayor bienestar y cuidado”.
Stanley junto a miembros del MPT y los jueces del TSJ porteño Santiago Otamendi y Alicia Ruiz.
Perros de terapia, entrevistas especializadas y otras herramientas para evitar la revictimización
La inauguración de las salas sensoriales forma parte de un proceso de transformación de las prácticas institucionales que el Ministerio Público Tutelar viene desarrollando desde hace varios años.
Desde 2018, el organismo cuenta con una Sala de Entrevistas Especializada (SEE), diseñada para recibir declaraciones testimoniales de niñas, niños y adolescentes involucrados en procesos judiciales.
El dispositivo busca reducir el estrés asociado a estas instancias, evitar la revictimización y obtener información precisa y confiable sobre los hechos denunciados.
Para ello, dispone de un equipo de psicólogos especializados en técnicas de investigación forense y de recursos tecnológicos que permiten registrar las entrevistas. De esta manera, se procura evitar que los chicos deban repetir innecesariamente sus relatos ante distintos operadores judiciales.
El MPT también elaboró guías específicas para la toma de declaración de niños de nivel inicial y de niñas, niños y adolescentes con discapacidad, desarrolladas junto con especialistas y otras instituciones para adaptar los procedimientos y eliminar barreras.
Otra de las iniciativas es el Programa de Perros de Terapia para Asistencia Judicial, que ofrece acompañamiento antes y después de las entrevistas con el propósito de contribuir a disminuir la ansiedad.
A estas herramientas se suman los videos anticipatorios, materiales audiovisuales que permiten a los chicos conocer previamente el edificio judicial, identificar a los profesionales que intervendrán y comprender las distintas etapas de una declaración.
Los contenidos incorporan recursos de accesibilidad como lenguaje claro, subtítulos, pictogramas, interpretación en Lengua de Señas Argentina e historias sociales.
Una justicia que también se preocupa por cómo se sienten
La puesta en marcha de los nuevos espacios sensoriales representa otro avance en la búsqueda de procedimientos judiciales más accesibles y respetuosos de los derechos de la infancia.
Detrás de cada declaración testimonial, cada evaluación psicológica o cada encuentro vincular hay una historia personal. Y, muchas veces, un niño que debe enfrentar situaciones que incluso para un adulto resultarían difíciles.
El desafío es que la Justicia no sólo se preocupe por lo que los chicos tienen para decir, sino también por cómo se sienten cuando deben hacerlo.
Porque garantizar el derecho a ser oído implica mucho más que formular preguntas y registrar respuestas. También supone reconocer que el miedo puede paralizar, que la angustia puede dificultar las palabras y que, en ocasiones, un objeto familiar, un ambiente tranquilo o unos minutos de calma pueden ayudar a que un niño encuentre la manera de expresarse.
Y que, cuando un chico necesita contar su historia, lo importante no es solamente que alguien lo escuche, sino que encuentre un entorno donde pueda sentirse seguro para hacerlo.
Por Alejandra Lazo
Fuente: Revista Quorum
https://revistaquorum.com.ar/2026/10/20/cuando-hablar-cuesta-la-justicia-portena-inaugura-espacios-para-acompanar-las-emociones-de-los-chicos/