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Por Aldana Belando Gutiérrez

 

LEGAL DESIGN THINKING ¿QUÉ ES Y QUÉ BENEFICIOS CONLLEVA PARA EL ÁMBITO JURÍDICO?


Introducción

En los últimos tiempos hemos presenciado el auge del llamado “Legal Design Thinking” o diseño de procesos legales. Es por esto que en el presente artículo pretendo analizar, por un lado, el concepto general de Design Thinking así como las etapas que comprenden dicho proceso y sus características; y por otro lado, propongo incursionar en el concepto de Legal Design Thinking, su utilidad y los desafíos que conlleva para el ámbito jurídico.

El método Design Thinking

Para comprender qué implica el Diseño Legal considero que sería importante comenzar por analizar el método de Design Thinking en general, sus etapas y sus características.
En primer lugar, podemos definir al Design Thinking como un enfoque práctico y centrado en el usuario, comprensible de un conjunto de pasos que permiten aplicar principios de diseño a la hora de construir un negocio y sus procesos, innovando, simpatizando, humanizando y resolviendo problemas de manera constante e incremental (Benedet, 2020b).
En segundo lugar, el proceso de Design Thinking está compuesto por cinco etapas, aunque no necesariamente de forma lineal, ya que se puede avanzar hacia atrás o hacia adelante. Las etapas son las siguientes (Mari, 2018):

  • Etapa 1: Empatizar. Es considerada la frase fundamental de este enfoque ya que se encarga de la comprensión y el descubrimiento de las necesidades de los usuarios así como de su entorno. Es necesario ser empático y ponerse en la piel de quien estamos analizando para comprender su realidad, sus motivaciones, sus preocupaciones.  Las técnicas que pueden utilizarse en esta etapa son las encuestas, las entrevistas, estadísticas, entre otras. Es necesario combinar observación con interacción.
  • Etapa 2: Definir. Se selecciona de la información recopilada en la etapa anterior aquellos datos que realmente aportan valor y que permiten identificar oportunidades de mejora. Se identifican esos problemas y necesidades que serán considerados en particular para encontrar soluciones. En cuanto a las técnicas a ser utilizadas en esta etapa podemos mencionar los mapas de empatía (una herramienta que permite caracterizar y conocer a los clientes) o los “customer jouney” (o viaje del cliente, que es el proceso por el que pasa una persona para comprar un producto o servicio).
  • Etapa 3: Idear. Es la etapa en la cual se busca generar ideas y opciones en relación al problema o necesidad que se identificó anteriormente. En esta etapa una de las técnicas más utilizadas es el “Brainstorming” o también conocido como “lluvia de ideas”, donde los integrantes del grupo se dedican a imaginar la mayor cantidad de ideas posibles y de anotarlas sin juzgarlas y pensando de forma libre.
  • Etapa 4: Prototipar. Es el momento en donde las ideas generadas son priorizadas y se construyen prototipos en base a las mismas o lo que se conoce como “producto mínimo viable”. La función del prototipo es analizar cómo funcionan las ideas en la realidad, son versiones reducidas y poco costosas del producto o servicio que se busca diseñar.
  • Etapa 5: Testear. La última etapa implica que los prototipos previamente diseñados son probados con los usuarios, de esta forma se permite analizar el funcionamiento del prototipo e identificar fallas, problemas y mejoras a realizar. El objetivo perseguido es mejorar el prototipo mediante la interacción, perfeccionar la idea hasta lograr que esta cumpla los requisitos que se buscan.

En cuanto a las características de este enfoque, Benedet (2020b) menciona las siguientes:

  • Pone el foco en el cliente. Podemos sostener que esta primera característica es esencial para este enfoque ya que todo el proceso parte de empatizar, ponerse en el lugar del usuario, entender sus necesidades y sus perspectivas para así lograr las soluciones más adecuadas.
  • Es experimental. Esto se encuentra vinculado con la etapa número cuatro del proceso de Design Thinking que, como mencionamos, consiste en crear prototipos, y la etapa cinco que implica evaluar la interacción del usuario con los mismos, lo que se basa en la experiencia.
  • Es sensible a los cambios y tendencias. Como hemos destacado anteriormente, este enfoque se constituye como una de las vías para lograr la innovación y resolución de problemas, por lo que necesariamente debe adaptarse a los cambios.
  • Necesita basarse en la tolerancia al fracaso. Esto tiene que ver con la última etapa del proceso ya que al testear lo más probable es que se encuentren fallas del prototipo diseñado y sea necesario implementar mejoras que impliquen quitar, modificar o agregar elementos a lo creado. La finalidad última del Design Thinking es aprender en base a la experiencia y encontrar errores que permitan, de manera continua e incremental, mejorar el producto o servicio diseñado. Tal como sostiene Galeano (2019), con cada interacción la idea desarrollada se ajusta y se puede perfeccionar significativamente el producto o servicio final.

Legal Design Thinking

Luego de haber analizado el método Design Thinking podríamos comenzar por preguntarnos en qué consiste el Legal Design Thinking. Para Benedet (2020a) es el proceso de aplicar el Design Thinking a información legal para que sea más accesible, es un enfoque que se centra en el ser humano, que facilita la resolución de problemas legales y promueve la innovación del sector a través de la combinación de la experiencia legal del abogado con la mentalidad y metodologías del diseñador. Sostiene dicha autora que este enfoque busca comprender dónde existen las fallas del sistema para dar un salto creativo y definir un sistema mejor.
El Legal Design Thinking como área del conocimiento surge en el año 2014 aproximadamente en la Universidad de Stanford, donde se comenzó a aplicar el método de Design Thinking al ámbito legal (Galeano, 2019). En la actualidad, dicha Universidad posee un laboratorio de Diseño Legal caracterizado por ser interdisciplinario, centrado en el ser humano y por utilizar en conjunto el diseño, la tecnología y el derecho. Dentro de dicho laboratorio se trabajan cuatro líneas de investigación: 1. la innovación en el ámbito de la justicia; 2. la mejora de la ayuda legal por internet; 3. herramientas/comunicación legal inteligentes; y 4. nuevos modelos para organizaciones legales.

¿Qué beneficios reporta esta metodología para el ámbito legal?

Es evidente que esta nueva disciplina tiene mucho potencial y está comenzando a difundirse a gran velocidad. Es por ello que considero relevante analizar cuál podría ser la utilidad de este nuevo enfoque.  Al respecto, podemos destacar los siguientes beneficios: en primer lugar, según González-Espejo (2018) permite satisfacer de mejor manera las necesidades de los clientes al mismo tiempo que mejora el funcionamiento de los equipos.   En opinión de Benedet (2020b), esta disciplina permite brindar servicios legales de manera simple, funcional y satisfactoria. En este mismo sentido, Galeano (2019) agrega que coadyuva a mejorar la interacción entre el prestador de los servicios y los usuarios, lo que se desprende de la idea de tener como foco las necesidades del cliente y de trabajar en miras a mejorar la forma en la que se le ofrecen y prestan los servicios al mismo. Ahora bien, “mejorar” es un término abstracto por lo que podríamos preguntarnos que significaría concretamente una mejora. Si bien es indudable que las implicancias de dicha mejora serán definidas en el caso concreto, teniendo presente las situaciones y necesidades del usuario del servicio que se esté analizando, podríamos sostener que esa mejora necesariamente debería tornar más amigables, simples y entendibles a los servicios jurídicos. Para ejemplificar a que nos referimos con esto último podemos tomar en consideración el artículo de Vega Sainz (2020), donde desarrolla la aplicación del Legal Design Thinking a los contratos y menciona como opción para facilitar la compresión de los mismos la utilización de elementos visuales. Algunos de dichos elementos son los íconos (que permitan una navegación del documento más fácil y que permitan lograr la retención de conceptos importantes); líneas de tiempo (que ubiquen distintos eventos o plazos relevantes del contrato permitiendo clarificar el contenido o asistir en la interpretación del mismo); diagramas (útiles para representar procesos, indicando la secuencia de eventos o actividades que pueden ocurrir); entre otros. Es en materia contractual donde suelen ponerse de manifiesto las mayores dificultades a la hora de comprender e interpretar la información legal por parte de los usuarios de los servicios jurídicos y nuestra responsabilidad como abogados radica en asegurarnos de que los clientes entienden cabalmente los documentos que firman.

En opinión de Galeano (2019), el Legal Design Thinking es “el lavado de cara del derecho” y considero acertada dicha denominación debido a que es una de las tantas disciplinas a través de cuales podemos comenzar a innovar en el sector jurídico. En un mundo como el actual, marcado por la transformación digital, los abogados debemos adaptarnos al cambio, aprender a utilizar la innovación a nuestro favor y modernizar la forma en la que se desarrollan los servicios jurídicos. La transformación digital ha dejado de ser una opción para convertirse actualmente en un imperativo. Al respecto, González-Espejo (2018) sostiene que deberíamos asumir un rol fundamental en la transformación del derecho y eso implica adquirir habilidades como el Diseño Legal.

En consonancia con esto último considero que permanecer en un ámbito cerrado ya no es suficiente por lo que necesitamos comenzar a interactuar con personas de diferentes áreas para poder aprovechar sus experiencias, aprendizajes y conocimientos, permitiendo que amplíen nuestra perspectiva y nuestro horizonte de conocimientos. Nuevamente el Legal Design resulta de utilidad ya que permite el trabajo colaborativo. Benedet (2020a) postula que para un abogado el diseño legal implicaría adoptar un enfoque colaborativo y multidisciplinario, lo que se presenta como una oportunidad para que los abogados y sus firmas trabajen en conjunto con diseñadores y otros especialistas. Esto último permitiría comprender de una manera más integral las necesidades de los usuarios, lo que sería sumamente útil para diseñar productos y servicios que les resulten más atractivos y funcionales.

Desafíos para el abogado

Todo lo que hemos mencionado conlleva desafíos para el abogado ya que requiere trascender el ámbito tradicional del derecho, tal como enuncia Gonzalez-Espejo (2018) requiere “pensar fuera de la caja”, dejar de ver las cosas como una pieza del sistema y del sector legal e intentar verlas como si fuéramos ajenos al mismo. En este mismo sentido, podemos decir que lo que se requiere es un cambio en la mentalidad, estar más abiertos y permeables tanto al cambio como a los conocimientos que pueden aportar otras disciplinas. Al mismo tiempo, requiere el desarrollo intencionado de las “habilidades blandas” (por contraposición a las habilidades duras) que son aquellas que facilitan la interacción con otros. Entre ellas podemos mencionar el trabajo en equipo de forma colaborativa, la comunicación asertiva, la empatía, la resolución de problemas, la creatividad, entre tantas otras. Todas ellas son fundamentales para las tareas que requiere el método de Design Thinking y si bien el foco a lo largo de los años ha estado en el desarrollo de las habilidades duras y el conocimiento técnico del derecho, es momento de comenzar a dirigir nuestros esfuerzos en complementar el perfil del abogado con otro tipo de habilidades sumamente necesarias.

Conclusión

A modo de cierre podemos decir que el Legal Design Thinking se presenta como un camino a través del cual se puede participar en la disrupción e innovación del sector legal, creando nuevas formas de trabajar y ampliando los horizontes de conocimientos que tradicionalmente conocíamos. Teniendo como centro las necesidades de los clientes, sus perspectivas, contextos y problemas; y recurriendo a la colaboración de otro tipo de profesionales podemos lograr productos y servicios jurídicos más eficientes y garantizar los derechos de una mejor forma.

 

BIBLIOGRAFÍA

Benedet, M. (2020a). Legal design: qué es y cómo cambiará la profesión. Recuperado el 21 de abril de 2021 de: https://blog.lemontech.com/legal-design-que-es-y-como-cambiara-la-profesion/.
Benedet, M. (2020b). Design thinking en firmas de abogados. Recuperado el 21 de abril de 2021 de: https://blog.lemontech.com/design-thinking-en-firmas-de-abogados/.
Galeano, I. (2019). Legal Design: el lavado de cara del derecho. Recuperado el 21 de abril de 2021 de: https://www.thetechnolawgist.com/2019/06/17/legal-design-el-lavado-de-cara-del-derecho/.
González-Espejo, M.J. (2018). Legal Design Thinking: la metodología que puede ayudar a los juristas a transformar digitalmente sus organizaciones. Recuperado el 21 de abril 2021 de: https://elderecho.com/legal-design-thinking-la-metodologia-que-puede-ayudar-a-los-juristas-a-transformar-digitalmente-sus-organizaciones.
Mari, S. (2018). Las 5 etapas del Design Thinking y sus técnicas. Recuperado el 22 de abril de 2021 de: https://blog.intive-fdv.com.ar/las-5-etapas-del-design-thinking-y-sus-tecnicas/.
Vega Sainz, J.A. (2020). Legal Design Thinking, visuales en los contratos y su validez legal. Revista Jurídica Austral. V.1 Nº1. P. 303-318.

 

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