
La empresa de redes sociales Meta y el servicio de transmisión de video YouTube perjudicaron a una joven usuaria con características de diseño que eran adictivas y le causaron problemas de salud mental, según dictaminó un jurado el miércoles, lo que constituye una decisión histórica que podría exponer a las empresas de redes sociales a más demandas por el bienestar de los usuarios.
Meta y YouTube deberán pagar 4,2 millones de dólares por daños compensatorios y punitivos, y YouTube 1,8 millones. El caso histórico, presentado por una mujer de 20 años identificada como K. G. M., acusaba a las empresas de redes sociales de crear productos tan adictivos como los cigarrillos o los casinos digitales. Citando funciones como el desplazamiento infinito y las recomendaciones algorítmicas, K. G. M. demandó a Meta, propietaria de Instagram y Facebook, y a YouTube, de Google, alegando que le provocaron ansiedad y depresión.
El fallo valida una novedosa teoría jurídica según la cual los sitios o aplicaciones de redes sociales pueden ocasionar daños personales. Es probable que influya en casos similares que se espera que lleguen a juicio este año, lo que podría exponer a los gigantes de internet a nuevos daños financieros y forzar cambios en sus productos.
El argumento de la responsabilidad personal se inspira en la estrategia jurídica utilizada contra las grandes tabacaleras en el siglo pasado, en la que los abogados argumentaban que las empresas creaban productos adictivos que perjudicaban a los usuarios. Las empresas han esquivado en gran medida las amenazas legales citando un escudo federal, llamado Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996, que las protege de la responsabilidad por lo que publican sus usuarios.
TikTok y Snap llegaron a un acuerdo con el demandante en condiciones no reveladas antes de que comenzara el juicio. El veredicto del miércoles sigue a la sentencia dictada esta semana por un jurado de Nuevo México en otro caso presentado por el fiscal general del estado, que declaró a Meta responsable de violar la ley estatal al no proteger a los usuarios de sus aplicaciones de los depredadores de menores. Ese jurado decidió el martes que Meta debía pagar 375 millones de dólares en ese caso.
El juicio en la Corte Superior del Condado de Los Ángeles, en California, comenzó el mes pasado y el jurado, compuesto por siete mujeres y cinco hombres, deliberó durante más de una semana para llegar a su veredicto. Los 6 millones de dólares en daños económicos son una gota en el océano para Meta y la empresa matriz de YouTube, Google, que ingresan miles de millones cada trimestre.
Pero los abogados, padres y grupos de defensa de los consumidores que apoyan a los demandantes en otros juicios saludaron la decisión del jurado como un paso importante para frenar a los gigantes de las redes sociales. “Esta es la primera vez en la historia que un jurado escucha el testimonio de ejecutivos y ve documentos internos que creemos que prueban que estas empresas eligieron las ganancias por encima de los niños”, dijo Joseph VanZandt, uno de los abogados de K. G. M.
“Respetuosamente no estamos de acuerdo con el veredicto y estamos evaluando nuestras opciones legales”, dijo una vocera de Meta.Google también dijo que no estaba de acuerdo con el veredicto y que planeaba apelar. “Este caso malinterpreta YouTube, que es una plataforma de transmisión responsable, no una red social”, dijo José Castañeda, portavoz de Google.
Los casos se han comparado con los procesos entablados contra las grandes tabacaleras en el siglo pasado, cuando las empresas Philip Morris y RJ Reynolds fueron acusadas de ocultar información sobre los daños causados por los cigarrillos. En 1998, las empresas alcanzaron un acuerdo marco con más de 40 estados por valor de 206.000 millones de dólares, que les obligó a dejar de vender tabaco a menores. A eso siguieron estrictas normativas sobre el tabaco y un descenso del tabaquismo.
Aunque el veredicto de la Corte Superior del Condado de Los Ángeles, en California, supone una primera victoria contra los gigantes tecnológicos, los expertos jurídicos dijeron que no estaba claro si la decisión representaría un punto de inflexión similar. Está previsto que otros ocho casos presentados por demandantes individuales vayan a juicio en esa instancia. Un conjunto de casos federales presentados por estados y distritos escolares de Oakland, California, en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos del Norte de California, están programados para juicios con jurado este verano.
“Queda un largo camino por recorrer, pero esta decisión es muy significativa”, dijo Clay Calvert, investigador principal no residente del American Enterprise Institute, un centro de estudios de centroderecha, y experto en derecho de los medios de comunicación. “Si hay una serie de veredictos a favor de los demandantes, eso obligará a los demandados a reconsiderar cómo diseñan las plataformas de las redes sociales y cómo ofrecen contenidos a los menores”.
La preocupación por el uso de las redes sociales ha aumentado en todo el mundo. En 2024, el cirujano general de Estados Unidos pidió que se añadieran etiquetas de advertencia a las redes sociales explicando que las plataformas estaban asociadas a daños para la salud mental de los adolescentes. En diciembre, Australia prohibió el uso de las redes sociales a los menores de 16 años. Malasia, España y Dinamarca están analizando normas similares.
Pero la mayoría de los esfuerzos para regular las redes sociales en Estados Unidos han fracasado. K. G. M, cuyo nombre de pila es Kaley, presentó su demanda en 2023 contra Meta, Snap, YouTube y TikTok. Kaley, que vive en Chico, California, dijo que había empezado a utilizar las redes sociales a los 6 años y alegó que le habían ocasionado daños personales, como dismorfia corporal y pensamientos de autolesionarse.
Su proceso judicial, presidido por la jueza Carolyn B. Kuhl, representó uno de los casos más sólidos de lesiones personales entre las miles de demandas presentadas. Antes del juicio, los abogados de las empresas alegaron ante la jueza que los casos debían archivarse, invocando la protección de la libertad de expresión. Los abogados de los demandantes replicaron que se trataba del diseño de un producto, no de la libertad de expresión.
Mientras que Snap y TikTok llegaron a un acuerdo, los abogados de Meta y YouTube siguieron adelante, alegando que tenían una sólida defensa legal. Era demasiado difícil demostrar que las redes sociales eran adictivas y causaban daños personales, dijeron las empresas.
Durante los alegatos iniciales, uno de los abogados de K. G. M., Mark Lanier, presentó al jurado algunos documentos internos de Meta y YouTube que demostraban que los ejecutivos de las tecnológicas conocían y discutían los efectos negativos de sus productos en los niños. Lanier argumentó que características como el desplazamiento infinito de contenido, las recomendaciones algorítmicas y la reproducción automática de videos estaban diseñadas con el fin de atraer y enganchar a los usuarios jóvenes para que interactuaran de manera compulsiva con las plataformas.
Meta alegó que los problemas de salud mental de K. G. M. se debían a abusos y trastornos familiares. YouTube alegó que no era una empresa de redes sociales y que sus funciones no estaban diseñadas para generar adicción.
Durante las cinco semanas que duró el juicio, los abogados de K. G. M. interrogaron a Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, y a Adam Mosseri, director de Instagram. Los ejecutivos rechazaron las afirmaciones de que Instagram, que K. G. M. empezó a utilizar a los 9 años, pudiera describirse como “clínicamente” adictiva.
K. G. M testificó sobre su infancia y el uso de las redes sociales como salida creativa y escape del acoso escolar. Pasaba muchas horas al día en Instagram y publicaba cientos de fotos utilizando filtros de belleza para enmascarar sus inseguridades, lo que, según dijo, provocó su dismorfia corporal.
El miércoles, todos menos dos de los miembros del jurado declararon responsables a ambas empresas, determinando que Meta y YouTube fueron negligentes en el diseño de sus plataformas y que sus productos perjudicaron a K. G. M. La demandante, vestida con un suéter color canela y un vestido largo rosa, se sentó en la primera fila de los bancos del público y escuchó atentamente el veredicto, pero mostró poca emoción.
Durante los argumentos sobre los daños punitivos, Lanier sostuvo un tarro de M&M’s y dijo que cada caramelo representaba mil millones de dólares del valor de las empresas. “Puedes sacar un puñado y eso no representa ninguna diferencia”, dijo, sacando unos cuantos con la mano. “Puedes sacar dos puñados y no marcará la diferencia”.
El abogado de Meta, Paul Schmidt, sugirió que el jurado podría evitar por completo los daños punitivos. Añadió que Meta ya está haciendo cambios para proteger a los usuarios jóvenes.
Luis Li, abogado de YouTube, le pidió disculpas a K. G. M. “Lamentamos lo que has sufrido, dijo. En YouTube de verdad esperamos que haya habido cosas en YouTube que hayan enriquecido tu vida y te hayan permitido expresarte”.
Lanier respondió diciendo que “la disculpa de un abogado no es lo mismo que rendir cuentas”. Utilizó los dientes para romper la cáscara de un M&M azul. “Esto son como 200 millones de dólares”, dijo. “No quieren sentir el dolor por lo que hicieron”.
Tras deliberar menos de una hora, el jurado fijó finalmente en 3 millones de dólares la indemnización por daños punitivos, lo que duplica la cantidad de la indemnización por daños compensatorios que ya debían pagar las empresas. Afuera de la sala del tribunal, miembros del jurado, que se identificaron como Matthew y Victoria, dijeron que habían evitado imponer una suma enorme a K. G. M.
“Queríamos enfocarnos en el futuro y en lo que los adolescentes y los niños tendrían que enfrentar en el futuro”, dijo Victoria, refiriéndose al precedente legal que su decisión sentaba para las empresas.
Cecilia Kang cubre temas de tecnología y regulación para el Times desde Washington. Ha escrito sobre tecnología por más de dos décadas. Ryan Mac cubre la responsabilidad de las empresas del sector tecnológico mundial. Eli Tan cubre la industria tecnológica para el Times desde San Francisco.