La Cámara Civil y Comercial rechazó una demanda contra un banco por una salidera bancaria, porque ocurrió a diez cuadras del lugar

En los autos "Logística SI S.A. c/ Banco de la Nación Argentina s/ daños y perjuicios", la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal no hizo lugar a la demanda interpuesta por una empresa contra una entidad bancaria en razón del robo sufrido por una empleada luego de cobrar un cheque a 10 cuadras del lugar.
La demandante relató que una empleada de su empresa concurrió a la sucursal central del banco para cobrar un cheque por $42.900. Después de hacer la cola correspondiente le fue pagado el cheque a la vista de todos porque la entidad bancaria no contaba con las mamparas de protección reglamentarias, las cuales ponen a cubierto a la persona que recibe el dinero del resto del público, exigencia impuesta después del caso Carolina Píparo.
El fallo destaca que, aun cuando el banco no tenía las barreras de protección visual, el delito sucedió a diez cuadras del lugar y tal circunstancia rompió el nexo de causalidad adecuado, sobre todo si no hay elementos que demuestren que los delincuentes ya contaban con información de la víctima.
En los robos calificados de “salideras bancarias” la conexión entre el delito y la desaprensión de la entidad por las medidas de seguridad se da por cierta en un limitado contexto de espacio y tiempo, como ser, dentro de la espacio público anexo al banco, y poco tiempo después del cobro, explicaron los jueces.
Al respecto, los camaristas agregaron que "a medida que ese contexto se amplia en cualquiera de las dos variables indicadas, la conexión se va desdibujando".
Para los magistrados, todos los factores que rodean el caso se ve influido por la tasa delictiva de la zona de que se trate pues es de conocimiento público el incremento gradual de la actividad criminal de los denominados “motochorros” en algunos de los barrios porteños. "Muchos operan al azar y se basan en su intuición", explicaron y, según su criterio, lo que le ocurrió a la mujer parece encuadrarse más dentro de esta última operatoria, ya que no hay en autos ninguna de las pruebas que acabo de enumerar, que oriente el razonamiento hacia una clásica “salidera” bancaria.
El fallo destaca que, aun cuando el banco no tenía las barreras de protección visual, el delito sucedió a diez cuadras del lugar y tal circunstancia rompió el nexo de causalidad adecuado, sobre todo si no hay elementos que demuestren que los delincuentes ya contaban con información de la víctima.

Fuente: diariojudicial.com